Un poco de historia
En el año 1948 y, tras una visita al Sanatorio-Leprosería de Trillo, Guadalajara, Dª
Carmen Pardo-Valcarce constituye el Patronato “Niño Jesús del Remedio” para la protección y
educación de niños sanos de familias leprógenas, comenzando a desarrollar sus fines fundacionales
en el Preventorio de Chapinería (Madrid).
En 1951, se inicia la construcción de la actual sede en el distrito madrileño de Fuencarral.
La labor preventiva en el ámbito socio-sanitario alcanza sus mejores resultados, pero la lepra
deja de ser una enfermedad virulenta y el preventorio, constituido como Hogar-Escuela, pierde
paulatinamente su sentido, por lo que en 1988, se da el espaldarazo definitivo a la Institución,
encaminándola hacia un ámbito más educativo, profesional y moderno, pero sin olvidar nunca a los
jóvenes menos favorecidos y más desprotegidos.
Se autoriza y concierta con el Ministerio de Educación un Centro de Formación Profesional Adaptada
de primer grado en el que se forman jóvenes, mayores de dieciséis años, con fracaso escolar y grave
riesgo de exclusión social.
Son años difíciles con una población especialmente conflictiva, pero con un cualificado asesor
psicopedagógico, D. Luis Zabalegui, y con un jovencísimo equipo de profesionales docentes cargados de ilusión,
se consiguen importantes avances.
En el año 1996, las competencias en educación son asumidas por las Comunidades Autónomas, y el Centro de
Formación Profesional, con un amplio prestigio en la ciudad de Madrid en el segmento de la atención a
personas con necesidades educativas especiales, principalmente personas con discapacidad intelectual,
se convierte en el Centro de Educación Especial “Niño Jesús del Remedio”.
Además de la formación académica, también se preocupa de la formación deportiva, y se ha convertido en un
importante centro en España por sus logros y ha creado un Club Deportivo inscrito en la Federación Madrileña
de Deporte para personas con discapacidad intelectual.
En 1990, se creó la Fundación Carmen Pardo-Valcarce, entidad titular del Centro Ocupacional Pardo-Valcarce,
en recuerdo de la fundadora de la Institución, para favorecer la inserción laboral como medida de normalización
para los jóvenes con especiales dificultades.
Este Centro, dirigido hasta el año 2007 por D. Luis Zabalegui, autorizado y concertado con la Comunidad de Madrid,
ha formado a 120 personas con discapacidad intelectual entre los dieciocho y los sesenta y cinco años,
en diferentes talleres profesionales (viveros, manipulados de clasificación, lavandería, carpintería,
decoración, pintura, automóviles, floristería, etc.).
El siguiente reto es lograr la incorporación al mundo del trabajo ordinario de los jóvenes con
discapacidad intelectual, objetivo prioritario de los Centros Ocupacionales.
Se crean tres sociedades limitadas, constituidas y autorizadas como Centros Especiales de Empleo,
cuyas plantillas de trabajadores están integradas en un noventa por ciento por personas con minusvalía
oficialmente reconocida.
En la actualidad, tienen más de ochenta empleados discapacitados en plantilla, disfrutando todos
ellos de los derechos y deberes que las leyes españolas establecen para cualquier trabajador.
Pero la actividad de la Fundación se desarrolla también en otros ámbitos.
En el año 2002, se crea la Vivienda Tutelada Pardo-Valcarce para aquellas personas discapacitadas que,
bien por carecer de un recurso familiar de alojamiento o bien por querer acceder a una vida más autónoma,
deciden solicitar una plaza en estos pisos.
En el año 2005, se funda, el Centro de Día “Diem” (discapacidad intelectual y enfermedad mental),
Centro pionero en la Comunidad de Madrid que, desde al año 2005, acoge a veinte usuarios de ambos
sexos afectados por discapacidad y trastornos de conducta con objeto de lograr su rehabilitación
psicosocial mediante innovadoras prácticas terapéuticas.
Pero además, las dos Instituciones que preside Carmen Cafranga Cavestany han extendido su influencia más allá de nuestras fronteras.
La Asociación Niño Jesús del Remedio imparte cursos de formación para profesores de Educación
Especial en diversas universidades de Iberoamérica y el Colegio realiza un Proyecto de Intercambio
con otro colegio escocés desde hace quince años.
Por su lado, la Fundación Carmen Pardo-Valcarce gestiona desde el 2001,
Programas de Cooperación al Desarrollo en ocho países de Centroamérica y la zona Andina.
Ambas entidades han desarrollado también varios Proyectos de Iniciativas Comunitarias
Europeas a favor de la inserción social y la integración laboral de personas y colectivos en riesgo de exclusión.
Desde el año 2004, la Fundación Carmen Pardo-Valcarce comienza su labor investigadora, recibiendo numerosos premios por esta labor.
Y más recientemente, la lucha por la integración continúa, en 2006, se funda la Oficina de Empleo,
orientada a la inclusión laboral de las personas con discapacidad intelectual en la empresa ordinaria.
Trabajando a caballo con las familias, la Administración y muy en concreto con el tejido empresarial español,
ya son casi 100 los jóvenes con discapacidad intelectual que se han insertado en empresas, además de los
convenios firmados y la labor de concienciación a través de diversas actividades.
Esta labor, unida a todo lo anterior, ha hecho que en 2007, la fundación fuera reconocida por las
Naciones Unidas como una de la 85 mejores ONGs a nivel mundial para hacer alianzas con empresas.
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